26 August 2010

Entrevista: SpY



SpY hace un trabajo muy digno e interesantísimo dentro de una escena (street art, urban art o como se le quiera llamar...) quemadísima y saturada de gente sin talento que se dedica a emular a otros artistas o a repetir sus fórmulas.

Hemos querido hablar con él, sobre todo acerca de su actividad en intervenciones urbanas, mediante las cuales regala pequeños flashes de crítica, de lucidez y de complicidad al viandante que tenga la suerte de encontrárselos y la sensibilidad de apreciarlos. Labor cargada de romanticismo, inteligencia y dedicación a partes iguales.

Conoce un poco mejor a SpY a continuación:




Velvet Liga: Háblanos de tus inicios, de tus primeras hazañas, cuando Jabo y los Reyes del Mambo empezaban a ocupar las calles.

SpY: Comencé con el graffiti allá por mediados-finales de los 80, como todos atraído por los trabajos que veía a otros escritores en el barrio y por Madrid. En Madrid por aquella época se estaba cociendo una interesantísima manera de hacer graffiti autóctono iniciada por Muelle y replicada por muchos otros. por otro lado ya se veían estilos heredados de la escasa documentación que nos llegaba de EEUU, principalmente de NYC.

Empecé como todos, en el barrio haciendo mis primeros pinitos, en aquellos días conocí a KOAS/HEN, (Javier Abarca) un destacado escritor de mi barrio con el que comencé a pintar más intensamente. Mi tag de entonces era Spy, que es el que todavía conservo para identificarme como artista urbano.

Más tarde se consolidó PTV con la unión de varios escritores de todo Madrid. Aunque yo me separé del grupo al poco tiempo me uní a otros escritores y formamos SPC. Con él comencé a pintar trenes más activamente.
En todo Madrid se empezaba a vivir una época de desvirgamiento de las cocheras del metro y los recursos eran bastante limitados en torno a las latas, caps y demás...

Pintamos wholecars en el metro a colores, platas, piezas, dedicábamos tardes enteras a bombardear líneas de metro. Uno de los días que recuerdo con más euforia fue el día que vi rular mi primer wholecar en el metro de Madrid. Jamás a nadie le había rulado uno y la emoción de verlo moverse horas después de pintarlo fue la ostia. Todavía se podía oler la pintura sobre el tren en la estación...

Fue una época muy vibrante, tras varios años de actividad varios componentes de SPC y SSB con estilos afines quisimos hacer un nuevo grupo, de ahí surgió Los Reyes del Mambo.
Teníamos ideas comunes que queríamos llevar a cabo. Abrimos lo primera tienda en Madrid de latas en un piso ilegal cuando todavía no existía Montana. Cientos de escritores pasaban por allí a comprar botes. En el trascurso Montana apareció en la escena y se nos abrieron nuevas puertas. teníamos más recursos para pintar con más contundencia...

Dedicamos varios años muy activos a pintar trenes, platas y murales... Hasta que desgraciadamente tuve un contratiempo en un tren y tuve que detenerme un poco. Seguí pintando activamente aunque me retiré un poco de los trenes. La cosa no salió bien y desgraciadamente tuve que pagar una suma importante de dinero a Renfe. Aunque no se vio mermada mi actividad en las calles, tuve que dejar de pintar trenes una época...



VL: ¿Cómo es la transición entre un graffiti tan convencional y un street-art tan contemporáneo?

S: Tras estos años de pintar graffiti la ciudad seguía siendo para mí el soporte con el que estaba más familiarizado para desarrollar actividades artísticas. A mediados de los 90 me surgió la necesidad de hacer cosas nuevas y comencé a ver la ciudad desde una nueva perspectiva.

Mis primeros experimentos tenían la herencia del graffiti, de una manera formal seguí utilizando mi nombre casi como una excusa. Sin tener conocimiento del trabajo que otros artistas estaban desarrollando en otros lugares del mundo, empecé a promocionar mi identidad con métodos diferentes a los del graffiti, grandes carteles con mi nombre en letra de palo, modificaciones a modo de contrapublicidad en vallas publicitarias cambiando el mensaje, cambios de los nombres de las estaciones del metro para sustituirlas por mi nombre...

Aunque muchos artistas contemporáneos ya habían utilizado la calle como soporte para sus obras, por aquel entonces no se veían desarrollos similares heredados del graffiti, la denominación "street art" que ahora conocemos no estaba en boca de todos. Simplemente eran intervenciones urbanas...

Del desarrollo del trabajo me surgieron ideas de alteración del mobiliario urbano para darle un nuevo significado. Cambiaba mi manera de trabajar aunque el escenario seguía siendo el mismo.

Todos esos años de trabajo en la calle me hicieron tener un agudizado sentido a la hora de ver la ciudad como un soporte artístico con grandes posibilidades para realizar mis actuales obras de arte urbano.



VL: Mucha gente no sabrá la relación entre SpY y Jabo. ¿El uno es el alter ego del otro? ¿Son completamente independientes y autónomos? ¿Persiguen distintos fines?

S: Se podría decir que simplemente uso cada nombre para una escena distinta. Jabo o jabs es el nombre que utilicé en mi época más activa como escritor de graffiti, y “SpY” fue mi primer tag, pero cuando empecé a dedicarme a las intervenciones decidí quedarme con el primer nombre que había tenido y con el que me hice popular en el mundo del graffiti.


VL: ¿A SpY le resulta difícil llevar a cabo una obra tan diferente del graffiti en las calles de Madrid, donde te toca compartir escenario?

S: No me resulta difícil, conozco el escenario y sus reglas, veo últimamente mucho desprecio entre escritores de graffiti y street artists por los espacios, los códigos, el respeto entre obras de unos y otros...

Para mí la calle es un espacio lleno de lecturas, las buscas o se presentan ante ti como un marco de infinitas posibilidades en que actuar.


VL: Ahora metiéndonos un poco más de lleno en las intervenciones. Siempre nos ha impresionado cada intervención de SpY, la idea, el spot, la ejecución, el reportaje fotográfico. ¿Cuál es el proceso que sigue cada obra?

S: Cada intervención requiere procedimientos nuevos, no hay un método definido. Todas las piezas se presentan como un nuevo reto y busco la mejor manera de realizarlas. Desde la idea, la localización, la realización y producción de la obra, la documentación, el encuentro con el viandante, hasta su posterior desaparición, generalmente a manos de las autoridades competentes.

A veces el lugar me sugiere una idea, hay veces que una circunstancia social me lleva desarrollar una intervención, otras veces una idea me lleva a un lugar y otras simplemente quiero contar algo y busco la mejor manera de hacerlo.
Procuro ser receptivo al diálogo con la cuidad, que ha sido durante años el marco donde me he expresado y he comunicado mis ideas.

Es curioso pensar que cuando me dedicaba más activamente al graffiti el horario para salir a pintar era más nocturno y con lo cual lo más adecuado era llevar ropa oscura, y ahora que me dedico al intervencionismo en ocasiones lo mejor es vestirse con ropa fluorescente de obrero para pasar desapercibido.


VL: ¿Hasta qué punto le das importancia al concepto para llevar a cabo una intervención? Parece tener mucho peso.

S: En algunos casos el procedimiento es espontáneo y en otros casos busco la manera de conceptualizar la idea que quiero llevar a cabo. Me gusta generar algún tipo de reacción con mi trabajo, procuro despertar y crear una conciencia más lúcida con mis intervenciones. La ironía y el humor es una manera de hacer cómplice al receptor, crea un dialogo y hace pensar que la obra comunica algo con lo que se puede sentir identificado, son pequeños pellizcos de intención que hacen que la persona que lo recibe vea eclosionada su rutina de urbanita.

Si al transeúnte que ha visto la pieza le ha gustado, ve la obra como un acto romántico y se lleva consigo parte de la intervención.


VL: Tu obra se entiende muy bien en la calle, utilizándola para dar salida a tu discurso. ¿Te interesa llevarla a un plano comercial, por medio de fotografía o vídeo como has hecho en tu última exposición? O puede que más allá de un interés comercial, el cubo blanco sirva como otro medio más de difusión, en tanto que la obra es documentación de lo que haces en la calle...

S: Mi fin nunca ha sido el de llenar galerías o museos, no he buscado la atención del sistema del arte. Mis intervenciones se desarrollan principalmente en las urbes, el entorno, el encuentro con el viandante, el contexto en el que se encuentran las intervenciones son gran parte de la obra y es algo que en una galería carece de todo sentido intentar emular. Los museos y las galerías son un modo de acercar el trabajo a la gente que no ha podido disfrutar del encuentro con la obra.

No expongo mis obras en galerías, creo que tiene poco sentido mostrar el trabajo que realizo en la calle dentro de un espacio expositivo. Hay galeristas y comisarios que me piden mostrar reélicas de mis obras en galerías, pero a lo único que accedo es a mostrar documentación fotográfica y vídeo de las obras una vez terminadas y documentadas.

Para esto hago reproducciones fotográficas de gran formato para exposición y venta que me ayudan a seguir producciendo mis obras en la calle. También colaboro de una manera más directa con las galerías en la producción de piezas en la ciudad. Por lo general estas suelen ser de forma legal, aunque no siempre se da esta circunstancia y también trabajo de forma no-legal.



VL: ¿Nos puedes adelantar próximos proyectos?

S: En estos momentos estoy trabajando en un nuevo proyecto que quiero desarrollar a nivel internacional. Cambio mi habitual método de trabajo para involucrarme un poco más con instituciones porque así lo requiere el proyecto.

Es una planificación que quiero llevar a cabo en varios países y que se vayan uniendo uno tras otro...

No quiero desvelarlo todavía porque está en fase de desarrollo. Una vez tenga en marcha la primera ciudad lo presentaré.

Mientras tanto sigo pensando en mi trabajo y en el desarrollo de nuevas ideas que hacer en la calle.



VL: Pues muchas gracias, un saludo y keep walking...

S: Muchas gracias a vosotros y enhorabuena por vuestro blog, lo sigo a diario. Me encanta vuestra perspectiva y rigurosidad.








Además, podéis seguir a SpY en su página web, así como en su Flickr.

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