8 September 2010

Entrevistas: Escif


No podemos negar que el trabajo de Escif nos atrae de un modo especial. Seguimos su actividad, publicamos noticias... Pero poco a poco nos surgen más preguntas en torno a su obra, una obra que va ganando en complejidad e intimidad con el paso de los años, existen ciertos elementos que nos intrigaban y nos interesaba conocer. Por eso le hemos hecho esta entrevista, por eso y para hacer un pequeño recorrido desde sus inicios hasta el día de hoy, y de este modo lo podáis conocer un poco mejor.

Escif es un primera línea, está en el top de la escena y, al mismo tiempo, es un tipo sencillo y cercano que nos ha atendido como tal.

Disfruten de la entrevista, de las fotos y del vídeo que nos ha que nos ha mandado en exclusiva para ilustrarla.



Velvet Liga: Hola Escif, para empezar, ¿podrías hablarnos de cómo contactaste con el graffiti?

Escif: 1996-97. Nada especial, aunque recuerdo aquellos años con cierta nostalgia. Tenía amigos que ya pintaban y era una forma de sentirse del grupo. BMC, IBM, Albe, Brut, Nade, Step,… Como pasa el tiempo... ¡Parece que fue ayer!


VL: Hace algún tiempo hacías letras, luego un icono repetitivo en el que desaparecía el nombre, después un universo de personajes... ¿Estos cambios tienen algo que ver con la tendencia de cada momento? Se podría encontrar un paralelismo.

E: Creo que la evolución de mi trabajo ha sido el reflejo de las inquietudes que me han acompañado en cada momento. Como ya he dicho antes, empecé con las firmas porqué mis amigos pintaban graffiti. Me parece que fue una época en la que mucha gente empezó a pintar, así que posiblemente fuera una tendencia a la que me inscribí. Es verdad que luego cambié mi firma por el icono del ojo, plenamente inspirado por la mano de NAMI que estaba por todas partes. Hubo más gente que siguió este camino antes que yo, pero tampoco fue algo masivo. En toda España igual podías contar diez o doce. Finalmente dejé el bombing y empecé a plantearme la calle como espacio de investigación, siguiendo los pasos que otros artistas ya habían dado. Fue una transición necesaria, acorde con mi manera de entender la calle.

Ha habido un cambio de registro en el lenguaje utilizado, pero los medios son parecidos. Antes pintaba para la gente del graffiti y ahora para quien quiera escucharme. Antes luchaba contra el sistema y ahora el sistema soy yo. Soy mi enemigo numero uno y mi mejor aliado. Ya no creo en la revolución, pero sí en las pequeñas revueltas que empiezan por uno mismo.


VL: ¿Nos puedes hablar de tu época de bombing? Valencia estaba muy petada de cosas tuyas, también hubieron trenes. ¿Demasiado agotador?

E: No era agotador, al contrario, era vital. Podía estar cansado para salir una noche de fiesta o para jugar al fútbol en el parque, pero nunca estaba cansado para pintar, ya fueran las 3 o las 5 de la mañana. Lo de los trenes nunca fue mi fuerte. Es verdad que pinté unos cuantos, pero no le dediqué el tiempo ni la energía que le han dedicado otros.

En cuanto a la intensidad, he cambiado la noche por el día, pero creo que sigo pintando con la misma frecuencia.


VL: Encontramos todos estos coqueteos con distintos palos y disciplinas como una época de aprendizaje, un camino que desemboca en una obra que, en la actualidad, está muy bien definida. ¿Qué opinas al respecto? ¿Seguirás descubriendo nuevos senderos?

E: Me canso periódicamente de lo que hago y necesito cuestionarme una y otra vez. Entiendo cada intervención como un ejercicio y me aburro cuando siento que me estoy repitiendo. Aprender constantemente es lo que me hace seguir enganchado a todo esto y espero que sea así por mucho tiempo. Aunque es inevitable encasillarte en procesos técnicos, amaneramientos y estructuras de trabajo, me gustaría poder huir de mi mismo eternamente, reinventarme una y otra vez.


VL: Nos parece que el lenguaje formal de tu obra actual da en el clavo para contar las historias sin detenerse en florituras y adornos, ¿crees que es esa la clave de tu éxito?

E: No creo demasiado en claves ni formulas y me da mucho respeto la palabra éxito, pero supongo que detrás de éste se esconden muchísimas horas de trabajo, apoyo logístico, un poco de suerte y confianza en uno mismo. El mayor éxito que puedes encontrar es aprender a valorar lo que tienes, ya sea x o y.

Uno de los planteamientos de mi trabajo en los últimos años ha sido el de anteponer el concepto a la forma. La pintura es solo la consecuencia de unas ideas e intento centrar el protagonismo en un discurso concreto.


VL: Esta sintetización de la forma, convirtiendo los cuerpos en unas líneas muy básicas, ¿puede que sea un retrato del ser humano, de los borregos y el rebaño?

E: Suelo trabajar a partir de mis vivencias e inquietudes. Muchas de las cosas de las que hablo son reflexiones o contradicciones personales aún por resolver. Así que es posible que ese borrego que pinto sea yo mismo y el rebaño, el sistema al que pertenezco.

Es fácil insertarse en el plano de lo social cuando trabajas desde lo personal. Al final mucha gente se reconoce en las historias personales porque somos parte de un mismo sistema y las problemáticas suelen ser parecidas.


VL: En cuanto a la gama cromática, si bien es cierto que muchos artistas utilizan unos tonos poco saturados para sus intervenciones en la calle, encontramos una identidad propia en tu paleta, una especie de sutileza para transmitir mensajes de contenido muy fuerte. ¿Qué importancia le das al color y como has llegado adquirir tal personalidad?

E: Es un aspecto que cuido bastante, ¡aunque a veces hay que pintar con lo que hay! He llegado a tardar más tiempo en elegir y preparar los colores que en lo que luego he pintado.

Busco los colores de la ciudad. Trabajo desde el dialogo con la pared, no desde la confrontación. Los espacios que suelo intervenir son paredes antiguas, desconchadas, tapiadas... Con una carga muy fuerte. Por eso intento aprovechar los recursos del espacio al máximo. Suele ser más interesante lo que no pinto que lo que pinto.


VL: La combinación de ambos elementos (formas y colores) nos evoca cierta atmósfera de tristeza y de melancolía, cuando tu obra en épocas anteriores, si bien siempre ha tenido un punto ácido, podía rezumar colorido y felicidad. ¿Es esto cierto o por lo contrario encuentras que tu trabajo carece de esta tristeza?

E: Vaya, es algo que últimamente estoy escuchando bastante. No considero que mi trabajo sea explícitamente triste, aunque haya pinturas concretas que si lo son. Creo que la publicidad nos tiene mal acostumbrados en formas y contenidos. Yo Intento acercarme a la realidad del mundo que veo, con sus grises y sus pequeños matices. A mi me parece más triste el mundo de felicidad artificial que nos venden los anuncios y el desengaño y frustración que generan.
No pinto para decorar las paredes de la ciudad, aunque a veces pueda parecerlo. Me siento más próximo del ejército del ruido que del de la música, precisamente porque la música amansa a las fieras y no es ese mi objetivo.


VL: En cuanto a los elementos que incluyes en tus intervenciones, ¿qué nos puedes decir de las vallas y las escaleras? ¿qué representan estas figuras con fines tan distintos?

E: Son elementos muy simbólicos que algunas veces he utilizado para construir ideas. Una valla es un límite (una frontera) y una escalera es un canal (un acceso) por lo que combinados con personajes u otros elementos presentan composiciones que se insertan muy bien en mi discurso actual.


VL: También utilizas a menudo muros y referencias al graffiti. ¿Es una especie de diálogo con el graffiti desde una disciplina que quizás esté lejana? No es habitual, en los artistas encasillados en el llamado Street Art, tener valor para entablar esta curiosa conversación.

E: Empecé pintando graffiti e intento reflexionar al respecto. No es tanto por encontrar respuestas, como porque me siento cómodo en el intervalo del cuestionamiento constante.
¿Por qué pinto en la calle? ¿Para qué sirven las paredes y a quién pertenecen? ¿Por qué molesta tanto el graffiti, cuando la publicidad es mucho más abrasiva? ¿Dónde empieza y dónde termina la libertad de cada uno? Cada vez son más las preguntas que me hago y menos las respuestas que encuentro. ¡Creo que me estoy haciendo mayor!


VL: Algo muy significativo de lo que haces es ese constante estudio de la acción del graffiti, entender que la propia acción es la parte fundamental de algo que después ya estará muerto. ¿Es este el motivo que te empuja a pintar casi a diario?

E: El graffiti es acción, parece evidente, y cada vez pienso más en la importancia del movimiento en general.
La vida es movimiento, es un proceso caduco que empieza y termina, que se genera a partir de flujos de circulación constante. Desde el aire que respiramos o la sangre que nos mantiene vivos hasta el mismo movimiento de la tierra. Me fascina la relación que puede haber entre diferentes corrientes de aire o todo ese rollo de que si una mariposa mueve las alas en Malasia, está generando algo en la otra parte del mundo. Puede parecer una tontería, pero me gusta utilizar este tipo de razonamientos para entender las pequeñas cosas que me rodean.

Siempre he defendido el graffiti desde el prisma del arte de acción. La pintura resultante no es más que la memoria de lo que allí ha sucedido y ese debería ser su valor. El mercado del arte se empeña es estetizar el graffiti, amortiguando su carga política, vendiendo reproducciones de calle a precios de palacio. Pero no se puede vender agua a orillas del río. Si quieres calle, solo tienes que salir de casa.

Igualmente asumo mi pequeña parte de responsabilidad en todo esto. Es muy difícil mantenerse al margen del mercado. Intentas darle la vuelta y termina dándote la vuelta él a ti.


VL: Independientemente del saco en el que te quiera meter cada uno, está claro que tu trabajo está en la calle, que te codeas con escritores de graffiti. ¿Qué tal la relación de tu obra con el bombing valenciano?

E: Valencia es una ciudad pequeña y nos conocemos casi todos. Cada uno tiene sus ideas y su manera de entender la calle. Seguro que muchas posturas son diferentes e incluso enfrentadas, pero hay una relación de respeto entre unos y otros.


VL: Y ya de paso, a sabiendas de que sueles mencionar a la ciudad de Valencia como parte culpable de tu obra, ¿qué tal la escena por ahí? (Graffiti, street-art, etc).

E: Valencia es una ciudad en la que hay cierta permisividad con el tema de pintar en según que muros, igual que pudiese pasar hace unos años en Barcelona e igual que sigue pasando en otras ciudades más pequeñas. Esto incita a que mucha gente salga a pintar y también a que vengan artistas de fuera, generando una escuela interesante para las nuevas generaciones y potenciando el desarrollo de un movimiento local. Por este lado está bien, pero la moneda siempre tiene dos caras. De alguna forma, la aceptación del graffiti y de la pintura en la calle emulsionan la estetización y banalización de este tipo de intervenciones. Su fuerza política desaparece y lo que podría ser una celebración de la calle como espacio de creación se convierte en un telón de fondo perfecto para campañas de políticos y publicistas.
En una era de globalización y con la apertura de redes de información a través de internet, todo tiende a unificarse. Sin embargo, la escena en Valencia tiene una identidad propia tanto en graffiti como en pintura mural y eso es algo que le da fuerza.


VL: ¿Y la escena española?

E: “Es la española una aceituna como ninguna, como ninguna”

Pues la verdad es que cada vez escucho más comentarios fuera de España sobre lo potente que es la escena de aquí. A mi también me lo parece, pero no sé si puedo tener una opinión objetiva del asunto porque es una escena que conozco bastante mejor que las de fuera.


VL: Eres un tipo con una presencia importante en los medios especializados de todo el mundo, enlazando un poco con la pregunta anterior, ¿cómo ves ese asunto en España?

E: Internet ha democratizado mucho la difusión de la información, para lo bueno y para lo malo. La prensa escrita no puede competir y aparecen medios nuevos cada día. En este momento es complicado hablar del valor de los medios españoles o extranjeros ya que la red es global e internet no sabe de banderas, sobretodo cuando casi todos los blogs ponen las mismas imágenes. No soy nada localista pero me gusta encontrar referencias locales en los medios aunque sólo sea por la identidad que esto les confiere.


VL: La pregunta de rigor. ¿Qué sientes cuando se te incluye en la escena Street Art? ¿Encuentras algún sentido a esta etiqueta?

E: Es una etiqueta, que como tantas otras, surge de la necesidad de catalogar ciertas tendencias para focalizar su consumo. Por un lado ayuda a que mucha gente se pueda acercar más al fenómeno y por otro genera una estructura cerrada que limita posibilidades. Algo parecido pasó con el punk, el hip hop o el graffiti. Aunque, a diferencia de estas anteriores, el Street Art surge con un claro interés en insertarse en el mercado del arte y esto, de primeras, le añade un estigma comercial del que difícilmente podrá deshacerse.
Yo, personalmente, me siento más cómodo hablando de intervenciones o de pintura mural.


VL: ¿Qué hay de la película de Banksy? Seguro que te ha reportado reconocimiento y contactos. ¿Y qué piensas de la penosa campaña que se ha llevado en España para su estreno, crees que tiene que ver con la esencia de Banksy?

E: Todavía no he visto la película, pero tengo ganas de verla.

Contactaron conmigo para participar en el film y a partir de eso me propusieron hacer la exposición en Pictures On Walls. Sólo por eso ya ha valido la pena.

La campaña que están haciendo para la presentación de la película en España, me parece muy cutre. He seguido parte del culebrón a través de vuestro blog y del de Democracia y me parece interesante todo lo que se ha generado alrededor, pero no creo que Banksy esté directamente detrás de esto. La película se ha estrenado en UK y en USA y ahora llega a Europa. El trabajo de distribución y promoción es durísimo y me imagino que han tenido que delegar en agentes locales para poder llevarlo a cabo. Tiene que ser complicado intentar mover un proyecto tan ambicioso. Es inevitable cometer errores y muy fácil señalarlos cuando se trata de alguien tan expuesto.

Si sacan llaveros, ¡me compraré uno!


VL: Cambiando de tercio. ¿Cómo te enfrentas a la galería? En cada exposición nueva se ve cierta inquietud por no repetir una fórmula, jugando a juegos distintos.

E: El trabajo de interior es complejo y no es algo que haga frecuentemente, por lo que supone un reto cada vez que me tengo que enfrentar a un nuevo proyecto. Tengo muchas contradicciones con este tema y no es lo que más me interesa, así que cada vez soy más exigente a la hora de aceptar una exposición.
Intento pensar en los espacios expositivos como laboratorios en los que plantear problemas, ecuaciones y procesos de trabajo. No me considero un buen pintor ni un buen dibujante por lo que huyo de la clásica exposición de cuadros enmarcados. Intento trabajar con ideas y la estructura expositiva es un aspecto al que le suelo dar mucha importancia.


VL: Por otra parte, aunque es cierto que para las exposiciones elaboras ilustraciones y trabajos en soportes distintos a tu actividad en la calle, también haces referencia a los elementos y costumbres de un tipo que viene de la calle, ¿no te parece que, el cada vez más común empleo de este "prestigio urbano" puede ser un arma de doble filo?

E: Por supuesto es un arma de doble filo y en el juego de pasar de un lado a otro, seguro que ya me he cortado unas cuantas veces.

Es evidente que cuando me proponen hacer exposiciones en determinados espacios es principalmente por mi trabajo en la calle, lo cual, de primeras, puede parecer una contradicción.
Es por eso por lo que me propongo utilizar estos proyectos para reflexionar sobre mi trabajo en la calle y sobre la transición entre la calle y la galería. Hay algo de metalenguaje en todo esto. Algo de intentar ser pájaro en la calle y ornitólogo en los espacios expositivos.

La exposición de Londres (Around the wall) se centraba en el proceso como estructura de trabajo. Intentaba comprender como se articula mi cabeza durante el proceso de creación, con sus contradicciones, sus pruebas, sus improvisaciones, sus errores, sus referencias, sus victorias y sus derrotas. El proyecto desembocó en una estructura caótica, pero ordenada, en la que se conjugaban instalaciones, videos, esquemas, ideas y más de 400 bocetos.

La exposición de Barcelona (Contra la pared) fue una continuación de la de Londres. Seguí investigando sobre como se articulan los procesos de creación. En este proyecto quise enfrentarme a la soberbia con la que las paredes se imponen en los espacios del arte, por lo que en las paredes de la galería solo hice una línea negra para remarcar mi rechazo rotundo. El espacio expositivo estaba ocupado por una estructura de mesas, en formato wildstyle, que generaban un recorrido entre bocetos, esquemas, videos y plantas de interior. Me interesaba la idea de presentar los bocetos en posición horizontal, devolviéndolos a su estado de gestación. Las plantas de interior eran fruto de dos planteamientos, primero el de generar un escenario afable y familiar en el que la relación con el espectador fuese distendida, y en segundo lugar me parecía una imagen recurrente: intentar meter la naturaleza en una maceta como quien intenta meter la calle es un espacio expositivo. Puedes conseguir generar una representación virtual, pero su estado salvaje siempre se quedará fuera, allí donde el miedo a lo desconocido limita el acceso de entrada.

En cada proyecto expositivo planteo una problemática y en consecuencia una resolución formal diferente.

De momento el telón de fondo siempre ha sido la calle, precisamente porque este es uno de los ejes de mi trabajo, no sólo formal, sino conceptualmente.

VL: Para terminar con el tema de las galerías nos gustaría que nos contases qué tal fueron las últimas exposiciones en Londres y en Barcelona, así como la repercusión que han tenido y las puertas que te han abierto.

E: Creo que las dos exposiciones han funcionado muy bien. No tanto en ventas como en crítica. Personalmente estoy muy contento con ambos proyectos y con los resultados obtenidos.

La repercusión que han tenido es diferente. POW es una galería que se encuentra en el eje del mercado británico, que es uno de los mercados de arte urbano más fuertes del mundo. Esto hizo que se hablase de la exposición absolutamente en todos los medios especializados, lo cual me abrió muchas puertas, principalmente en Estados Unidos. Montana Gallery, en Barcelona, es muy popular y llega más a la gente de la calle. No tengo idea de cuanta gente ha pasado a visitarla, pero estoy seguro que aquí se ha entendido mejor mi trabajo.


VL: ¿Qué hay de las referencias?

E: Podría hacerte una lista de más de cien artistas (músicos, cineastas, escritores, performers, pintores, ilustradores…) que se han apoderado de mi cabeza en algún momento de los últimos diez años. Intento tener una mirada crítica hacia lo que veo y esto implica el intentar entender los aciertos y desaciertos de cada pieza o artista. Cuando consigo descifrar una aportación interesante me planteo si tiene sentido intentar dar ese paso en mi camino. Muchas veces resulta contradictorio, pero otras consigues darle un giro importante a tu investigación personal. A parte del trabajo de otros artistas, busco la inspiración en la cotidianidad, en la lectura y también, por supuesto, en internet.


VL: Para ir cerrando, además de seguir con ese ritmo frenético de intervenciones, ¿tienes algún proyecto del que nos podrías hablar?

E: Hay algunos proyectos en proceso de los que se irá sabiendo en su debido momento: bastantes viajes, algunas colaboraciones y un libro monográfico de inminente aparición. Y, de momento, hasta a aquí puedo leer.


VL: Bueno Escif, pues mucha suerte y keep walking.

E: Gracias por vuestro apoyo y por el interesante trabajo que estáis realizando con el blog.

See you in Croatan!


2 comments:

Muy buena entrevista.

Ya no es solo el trabajo que muestra, sino lo que hay detras del mismo.... Me atrevo a decir que tenemos delante a una persona que dará muchisimo que hablar.

Uno de nuestros grandes.

Respecto máximo.

Seleka

Inteligencia, serenidad, talento, capacidad para trabajar duro y encima un tio de puta madre...

Adoro a este hombre!!

Post a Comment